La equidad de género en la actualidad no se promueve de manera real en ninguna esfera de trabajo, se continúa observando más puestos de trabajo para hombres, menores oportunidades y sueldos para la mujer aún realizando el mismo o mejor trabajo que los hombres.
Dentro del plan de estudios de los diversos niveles de educación, no existe una materia específica o apartado que hable y eduque a los alumnos en equidad de género. Estos a su vez repiten en su vida de adultos los roles y prejuicios observados, donde el varón es el proveedor, el que debe andar en la calle; y la mujer, a los quehaceres de la casa y atención a los hijos. O aún más, dentro de la religión evangélica la mujer debe ser: obediente, ignorante, sumisa y pobre.
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